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No soy buena en matemáticas.

Seguro que más de una vez has tenido un pensamiento parecido a éste. No se me dan bien los números, canto fatal, soy un desastre con las manualidades, nunca podría hacer eso que tú haces…

Pero cuando una madre te dice que su hija está pensando eso de sí misma a los 6-7 años ¡¡se te ponen los pelos de punta!!!

¡¡Marta sin cumplir aún los 7 años ya piensa que no se le dan bien las matemáticas!!!

Me lo contaba ayer Mila, su madre, preocupada pues según su profesora lo de su hija, en 2º de primaria, ya se está convirtiendo en un problema.

¡¡¡Mekagüen la leche!!!

Y todo porque el sistema de enseñanza no contempla que cada persona viene con una configuración diferente y que cada uno tiene su propio ritmo para desarrollar ciertas capacidades.

Y curiosamente esa profesora pasa por alto la pasión de Marta por imaginar e investigar formas nuevas de hacer cosas que hasta ahora no existen… Una capacidad increible que su profesora, desde las anteojeras del sistema educativo actual no puede ver ni valorar.

Si a una persona con 6-7 años, se le mete en la cabeza la idea de «no soy buena en algo«, es probable que a lo largo de su vida tire la toalla y ni siquiera intente ponerse con ello, ya que está claro que eso no es para ella.

Hay que tener una autoestima muy elevada o una pasión muy fuerte para hacer frente a programaciones como ésta. Me vienen a la cabeza Einstein, Churchil, Edison… Forrest Gump…

 

Por eso es muy importante que estemos muy atent@s a lo que transmitimos a quienes nos rodean y máxime si son niños… y sobre todo muy atent@s a descubrir las ideas que tenemos sobre nosotros mismos grabadas a fuego en el cerebro.

Creo que el texto de mi compañero de equipo Javier Riestra acerca de las Creencias, el segundo de tres, te puede gustar.

Ahí va:

 

Descubriendo mi propio Ser (Creencias 2)

A la hora de pararse a observar las creencias adquiridas debemos establecer una criba necesaria. Ya que en nuestra mente prácticamente todo, menos el amor, es fruto del condicionamiento.

Según este cribado, el filtro debería poner la atención en empezar a tomar conciencia de las Creencias Limitantes, es decir, aquéllas que en lugar de expandirnos y ensancharnos como seres humanos, dando pie a desarrollar todas nuestras potencialidades, más bien nos encogen y nos van poco a poco separando de nosotros mismos y de los demás.

Podríamos adoptar la imagen simbólica del Mito de la Caverna de Platón para hacernos una idea sobre las creencias limitantes y cómo nos relacionamos con ellas.

¿Ya empiezas a reconocer alguna de las tuyas?
¿No? espera un momento, que te lo explicamos mejor.

 

 

Dentro del marco de las creencias limitantes podríamos destacar dos grandes grupos para hacernos una idea general, a tipo de esbozo, que ayude a trazar un mapa de desarrollo personal.

Creencias culturales (ideas políticas, ideas sobre género, sexualidad, sobre filosofía, religión, ética, economía, ecología, etc) que son adquiridas a través del medio y de la interactuación con el entorno. Por ejemplo, si generalizamos, la generación de nuestros abuelos creía que eran las mujeres a quienes correspondía hacer las labores de la casa.

Ahora seguro que puedes pensar en por lo menos, tres creencias culturales actuales que tienes y que nunca te habías cuestionado.

 

Creencias personales sobre nosotros mismos (o sobre otros, que no dejan de ser proyecciones), adquiridas a través de nuestras experiencias de vida consideradas positivas o negativas, donde tienen especial influencia nuestros traumas y microtraumas. Este último grupo viene siendo quizá el mas difícil de transmutar ya que habla de aspectos de nuestra personalidad con los que estamos tan profundamente identificados que no nos damos cuenta de que no son verdaderamente definitorios.

Estas experiencias que hemos llamado microtraumas van generando en nosotros una serie de verdaderos decretos internos que poco a poco van conformando el tejido de nuestra personalidad (soy un persona tímida, soy muy agresivo, soy una persona rebelde, tengo mala suerte, no soy una persona abundante, esto no se me da bien , esto no me gusta, etc) con el cual te vas identificando cada vez más.

¡Venga, es tu turno, ahora descubre 3 creencias que tienes sobre ti mismo!

 

Lo cierto es que al pensarse uno a sí mismo de una manera tan limitada y concreta está generando que la experiencia de vida sea tal cual uno la está programando y proyectando con su pensamiento.

Hecho que no hace más que confirmar nuestras sospechas acerca de nuestra realidad y de nosotros mismos, aseverando nuestras creencias y retroalimentando nuestros decretos en una suerte de sinergia mental con el mundo.

Lo podríamos llamar el juego de la sala de espejos.

Quizá sea en el ámbito de las creencias que tenemos de nosotros mismos donde resulte más difícil darnos cuenta del carácter relativo de las creencias internas, dado el componente emocional y la necesidad de desarrollar una identidad con la que sentirnos definidos.

Esta necesidad de identidad cerrada es completamente natural y necesaria durante ciertas etapas de desarrollo vital de todo ser humano.

 

 

Pero lo cierto es que luego como adulto consciente, uno puede empezar a cuestionar sus propias certezas para re-descubrirse a sí mismo en aras de un nuevo yo más pleno, más satisfecho, más natural, más libre y más auténtico.

Ya te estás dando cuenta, verdad?

¡Enhorabuena!!

JAVIER RIESTRA PUGA
Equipo de el camino sencillo

Si te interesa investigar más profundamente en cómo poder descubrir tus capacidades y potencialidades, más allá de las ideas limitantes que hayas tenido sobre tí mism@, en el Encuentro Intensivo de Noviembre de el camino sencillo tienes una muy buena oportunidad.

ENCUENTRO INTENSIVO – Del 1 al 3 Noviembre – MADRID

PD: Y si pinchas en el enlace de arriba verás que tenemos una nueva oferta especial si te inscribes antes del 25 de octubre.

PD: Y si quieres ver el artículo Creencias 1 pincha aquí

ZORIONE AURREKOETXEA
Equipo de el camino sencillo

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