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Eres corazón, es fácil olvidarse.

Es fácil que la niebla se pose y nos olvidemos de quienes somos. Es fácil olvidar. Pero nunca dejaras de ser lo que eres, tu naturaleza es la que es.

Y tu búsqueda, adquiera la forma que adquiera, siempre estará dirigida a recordar quién eres en verdad.

Eres corazón. Eres vida. Eres presencia. Eres conciencia.

Eres el soplo del cálido rayo de sol que alimenta el espíritu, preserva la luz y nutre la vida.

 

 

Pero es fácil olvidarse. Es fácil entretenerse con el paisaje y creer que eres una pieza individualmente separada de la totalidad que navega a la deriva. Es fácil que te identifiques con lo que no eres.

Todos nos entretenemos, nos olvidamos, nos despistamos.

Por eso es importante mantener vivo el recuerdo. Por eso es importante entrenar el recuerdo. Por eso es importante entrenar el corazón.

 

Expresa lo que sientes, no sólo lo malo, también lo bueno.

Expresa lo que sientes también por los que no son de tu círculo más íntimo.

Practica la escucha desde el corazón, sin querer ofrecer soluciones, sin querer mostrarte, solo estando ahí. Abierto a comprender lo que habita en el otro. Abierto a sentir al otro.

Expresa lo oculto, lo que no te atreves a expresar por vergüenza, culpa, temor, orgullo o vulnerabilidad.

 

La vida trae obstáculos que pueden paralizarte, pero si alzas la vista, podrás ver lo que hay más allá de cada uno de ellos. Podrás ver el regalo, la oportunidad, el crecimiento.

Baja tus barreras, baja tus defensas y déjate ser expandido como el viento.

Atrévete a decir las palabras mágicas a cualquiera que en ti despierte esa magia en tu interior. Sin esperar nada a cambio. Solo por dar, por hacer tu trabajo.

Atrévete a nombrar lo bonito y bello a los demás, por obvio que sea. Aunque creas que el otro ya lo sabe, no lo des por hecho. Exprésalo cuando lo sientas. Justo cuando más resistencias tenemos a expresar es cuando nuestro ser interior más lo necesita.

Escucha a tu ser interior. Sin poner etiquetas, desde tu inocencia. Y estarás volviendo a tu ser, a tu naturaleza, a tu interior.

 

Esto se entrena, se practica, se construye, aunque haya que sortear las limitaciones, que no son más que pensamientos limitantes. Paja, heno, aire. Nada al lado de tu espíritu magnificiente.

Más allá del reconocimiento y del rechazo, más allá de las mentes y las personalidades, todos somos el mismo corazón que late. Dale voz al tuyo, dale palabras para ser nombradas, dale calor para abrigarlo, dale espacio, dale atención, dale cuidado…dale expresión.

 

El corazón se entrena y se desarrolla hasta que vuelve a ocupar el lugar que le corresponde… Hasta llegar así a devolver la conexión con la vida a cada persona en este planeta cada vez menos dormido.

Hasta conquistar las mentes y los cuerpos.

Hasta traernos al momento presente.

Hasta devolvernos la felicidad, la plenitud, la alegría y la paz.

 

 

Medita, canta, baila, permítete equivocarte, juega, ama, llora, celebra la vida, expresa la verdad, agradece toda la abundancia que te rodea y que tú eres, mira adentro.

Atesora los bienes que la vida dispone para ti.

 

Eres corazón, es fácil olvidarse. Pero el corazón… se entrena.

 

Javier Riestra Puga

Equipo de el camino sencillo

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